Nuestro aceite
Sumérgete en este viaje entre los verdes olivares de una tierra aún por descubrir. Un aceite que despierta el paladar, transformando cada degustación en un momento inolvidable.
Extremadura: un territorio auténtico
Nuestro aceite de oliva virgen extra debe gran parte de su singularidad a la tierra donde nace: la zona septentrional de Extremadura, en el corazón del suroeste de España, en la provincia de Cáceres.
Una tierra que solo se revela a quienes eligen rutas menos conocidas, donde el paisaje conserva intacta su identidad y el tiempo parece transcurrir más lentamente.
Aquí, el clima mediterráneo encuentra un equilibrio natural entre la humedad y la sequedad, acompañando el ritmo de las estaciones y la vida de los olivos, cultivados en el respeto de antiguas tradiciones.
Los suelos, moldeados por el tiempo y ricos en rocas graníticas, pizarra, arenisca y materiales silíceos, guardan una memoria que se transmite de generación en generación. Las raíces se entrelazan con la tierra, absorbiendo su carácter, su mineralidad y su silencio.
Es en este profundo diálogo entre la naturaleza y el tiempo donde toma forma el alma de ALMADORADA.
Nuestra alma
La Manzanilla Cacereña no es solo una variedad de aceituna: es el carácter de nuestra tierra hecho expresión.
Una variedad única, cultivada en secano, que sigue el ritmo natural del tiempo, dejando que la lluvia y la naturaleza ayuden a revelar su expresión más pura.
Cada año, al comienzo de la campaña, la cosecha tiene lugar durante las horas más frescas del día, cuando la luz aún es suave y el aire conserva la humedad de la noche. Un gesto sencillo y cuidadoso, pensado para proteger el fruto y recogerlo en el momento en que su vitalidad se expresa plenamente.
De este cuidado nace un aceite que acompaña al paladar con armonía y refleja la riqueza propia de esta variedad: naturalmente rico en polifenoles y ácido oleico, manifiesta su equilibrio y su carácter, degustación tras degustación.
Nuestra botella reúne todo lo que somos: la expresión auténtica de un legado que mira hacia el futuro, donde tradición e innovación se encuentran para llevar a la mesa un aceite que se convierte en una experiencia capaz de despertar los sentidos.
Cómo nace el aceite de ALMADORADA
ALMADORADA nace de una visión consciente, de la atención y de las decisiones que tomamos junto a las empresas con las que colaboramos. Con ellas compartimos el respeto por el fruto, el tiempo y el territorio, acompañando con esmero cada etapa del proceso.
Todo comienza con la Manzanilla Cacereña, recolectada en su momento óptimo, mediante gestos delicados que preservan su integridad y vitalidad. A partir de ahí, cada paso está guiado por un principio sencillo: proteger la materia prima y realzar sus características.
La elaboración tiene lugar rápidamente, siguiendo un proceso que respeta la aceituna y conserva sus cualidades naturales. La extracción en frío y la atención dedicada a cada fase permiten que el aceite mantenga su estructura, su perfil sensorial y su complejidad.
Así nace nuestro aceite de oliva virgen extra: un jugo dorado, auténtico y equilibrado, en el que calidad, identidad y sabor conviven de forma natural, manifestando carácter y armonía.